• Redacción Dinamik

Propone especialista de IPN elaboración de cartilla de prevención sísmica


Es necesario que la sociedad mexicana cuente con una Cartilla de Prevención Sísmica que fomente la cultura sobre estos fenómenos, para que pueda tomar buenas decisiones con información certera sobre la sismicidad”, aseguró el científico de la Escuela Superior de Física y Matemáticas (ESFM) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Fernando Angulo Brown.

El especialista, quien estudia el modelo no lineal para profundizar el conocimiento sobre el comportamiento de la corteza terrestre, resaltó que esta cartilla debería constituirse en el ABC de la cultura sísmica, como una guía que necesitan conocer de forma obligatoria los niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, para saber dónde vivir y tener presente las medidas de prevención en el caso de que se presente un sismo.

“No hay duda de que México es un país altamente sísmico y que la sismicidad genera grandes problemas”, afirmó el especialista al tiempo que añadió que en la elaboración de la Cartilla de Prevención Sísmica podrían participar el Gobierno de México, los gobiernos locales y los científicos, además de las autoridades de protección civil, con la finalidad de que el documento contenga información estratégica que esté al alcance de todos los mexicanos.

Angulo Brown, aclaró que en México existen buenos ingenieros que hacen infraestructura sísmico-resistente, es decir, diseños de casas o edificios que soportan movimientos telúricos, pero no es lo mismo que un científico formado en el área de la sismología. “El mensaje prioritario ha sido: Si no sabemos predecir los sismos, aprendamos a construir edificios que no se caigan con estos eventos. Ojalá contemos con más ingenieros-arquitectos, pero también es importante formar sismólogos que caractericen las regiones sísmicas del país”, resaltó.

El investigador del IPN, comentó que a través de su investigación encontró que los sismos son fenómenos no lineales derivados de un Sistema Críticamente Autoorganizado. Ejemplificó con fichas de dominó: “Cuando están desordenadas no pasa nada, pero si se acomodan a distancia apropiada entre ficha y ficha, con poca energía produce una respuesta catastrófica del sistema. Con tantito que lo perturbes se derrumba todo. La corteza terrestre pertenece a esa clase de sistema”.

“¿Quién acomoda las fichas? La propia dinámica de la interacción del manto con la corteza. Ahí va entrando energía y en un lugar donde ocurrió hace 50 años un sismo de ocho grados en la escala de Richter, puede volver a presentarse otro, sin que nadie prepare el sistema. Basta que haya un dislocamiento por ahí y si el sistema está en estado crítico se arma un derrumbe de 140 kilómetros como el sismo de 1985. Fue una ruptura de 140 kilómetros de corteza”, detalló.

Subrayó que el sismólogo japonés Hiroo Kanamori demostró que la edad de la placa tectónica y su velocidad de subducción determinan la magnitud del sismo máximo posible. Cada zona de subducción del mundo -agregó- está caracterizada por un sismo máximo, porque las fronteras entre placas son muy largas. “Cada zona natural sísmica tiene su propio evento máximo característico. Por ejemplo, Chile está situado en una zona que puede alcanzar 9.5 grados en la escala de Richter, pero México no ha dado más allá de 8.2, aunque se dice que en el siglo XVIII registró un evento de 8.6 grados”.

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